El Dr. Freire con una de sus pacientes
Publicado el 5 septiembre, 2012 · en General, Neurología

El Hospital del Vinalopó acaba de aplicar a dos de sus pacientes un nuevo tratamiento eficaz en personas que padecen parkinson en fases avanzadas de la enfermedad para mejorar sus problemas de movilidad. “El procedimiento está indicado en enfermos que tienen un exceso de movimiento o que sufren rigidez. Hasta ahora lo que se hacía era aplicar tratamiento farmacológico por vía oral a estas personas, lo que provocaba que sufrieran “picos” a lo largo del día y que en ocasiones se perdiera el efecto con el paso de las horas”, indicó Eric Freire, neurólogo de Vinalopó Salud.

El nuevo procedimiento que ha comenzado a aplicar el centro ilicitano se basa en la administración de un fármaco denominado duodopa a través de una sonda que lo que permite es que la citada sustancia pueda liberarse de modo continuado a lo largo del tiempo. “En estos casos lo que hacemos es ingresar al paciente y administrarle el tratamiento a través de una sonda nasogástrica. Una vez que confirmamos que los resultados son los deseados, se procede a efectuar una gastrostomía endoscópica para dirigir el fármaco hacia el duodeno”, indicó Freire, quien explicó que este tipo de pacientes con parkinson avanzado únicamente pueden ser tratados a través de esta técnica, con neuroestimuladores que precisan de cirugía o con apomorfina (un derivado de la morfina que es más eficaz en episodios puntuales que dificultan los movimientos).

El procedimiento se define técnicamente como una “gastrostomía endoscópica percutánea”, es decir, una vía de comunicación con el estómago a través de la piel. La sonda tiene dos componentes: uno interno, delgado, que, una vez pasado el estómago, se mete en el intestino; y otro externo, que atraviesa la pared del abdomen y sirve para fijar la sonda interna. Con este tratamiento se puede ajustar la dosis de forma personalizada, y administrar dosis adicionales ocasionales, en aquellos casos para los que se necesite un efecto rápido. El procedimiento a través de la duodopa tiene carácter sintomatológico y tiene como objetivo mejorar la capacidad de movimientos del enfermo. De hecho, de los dos pacientes que ya han sido tratados en el Hospital del Vinalopó con este procedimiento “uno era incapaz de caminar de forma autónoma y ahora es capaz de deambular de modo independiente, mientras que el otro tenía fluctuaciones muy importantes que lo mismo lo dejaban “enganchado” durante horas que sufría un exceso de movimientos involuntarios”, aseguró el especialista, quien manifestó que los “candidatos” a beneficiarse de este nuevo tratamiento tienen que cumplir unos requisitos como “disponer de apoyo familiar y ser pacientes que no sufran deterioro cognitivo ni psicosis”.
Una patología de origen desconocido.

De momento se desconoce el origen de la enfermedad, exceptuando los casos inducidos por traumatismos, drogodependencias y medicamentos, y algunas formas hereditarias en ciertos grupos familiares. Existen numerosas teorías que intentan explicar el deterioro neurológico que produce esta patología. Se cree que algunos pesticidas y toxinas, junto a cierta predisposición genética, podrían ser los desencadenantes de la enfermedad. También se estudia la posibilidad de que el origen se encuentre en los radicales libres, moléculas que desencadenan un proceso de oxidación que daña los tejidos y las neuronas. El genético es otro de los factores barajados como causantes de esta patología. Los primeros síntomas de la enfermedad de Parkinson son leves y se van haciendo cada vez más notorios con el paso del tiempo. El cuadro inicial típico registra dolores en las articulaciones, dificultades para realizar movimientos, agotamiento. La caligrafía también empieza a cambiar y se torna pequeña e irregular. En el 80 por ciento de los pacientes los síntomas comienzan en un solo lado del cuerpo y luego se generalizan. Asimismo, el carácter varía en los primeros estadios, por lo que es habitual la irritabilidad o la depresión sin causa aparente. Todos estos síntomas pueden perdurar mucho tiempo antes de que se manifiesten los signos clásicos que confirman el desarrollo de la enfermedad.