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Medicina Nuclear

El Servicio de Medicina Nuclear del Hospital Universitario del Vinalopó acumula más de 18.700 pruebas PET-TAC a pacientes de toda la provincia.

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El Servicio de Medicina Nuclear del Hospital del Vinalopó ha realizado más de 18.700 pruebas de PET-TAC desde su entrada funcionamiento en mayo de 2011. Los profesionales del servicio valoran “muy positivamente” este dato, ya que ha permitido llevar a cabo un diagnóstico más rápido y preciso de distintas patologías, principalmente cáncer, ofreciendo una valoración más temprana a los pacientes de cara a su tratamiento.

En los últimos meses se ha reforzado el servicio incrementando el ritmo de actividad. Solo en lo que va de año, más de dos mil pacientes se han sometido a una prueba PET-TAC, de la mano de los profesionales del servicio. Durante 2016, el servicio de medicina nuclear realizó 4.600 estudios PET-TAC no solo a pacientes de Elche, Crevillent y Aspe, sino también a personas de distintos puntos de la provincia de Alicante que no disponen de esta tecnología en sus respectivos centros hospitalarios. En este sentido, el Hospital del Vinalopó se ha convertido en un centro de referencia que ha permitido, durante los últimos 6 años,  prestar un servicio que no existía en la cartera de servicios de la Conselleria en Alicante, con un alto índice de satisfacción.

La actividad de nuestro servicio de medicina nuclear es muy similar a la de grandes hospitales como La Fe de Valencia, hecho que nos convierte en un centro altamente resolutivo y preocupado por ofrecer una respuesta rápida al paciente”, explica el doctor González Cabezas, jefe de servicio de Medicina Nuclear.   Además, “desde nuestro centro hemos contribuido a la formación de profesionales especialistas en Medicina Nuclear y radiología que desarrollan su labor en otros hospitales de la Comunidad Valenciana”.

Acerca de la tecnología PET-TAC

Mediante este equipo los profesionales sanitarios obtienen imágenes de tipo metabólico, que les permiten realizar un diagnóstico precoz de muchas patologías así como una valoración más temprana de la respuesta a los tratamientos administrados.   Las imágenes obtenidas mediante este equipo no podrían ser obtenidas con las técnicas de diagnóstico convencionales empleadas en otros centros. Según el jefe de servicio, el doctor González Cabezas, «este alto nivel tecnológico permite ofrecer una asistencia de la máxima calidad a los pacientes de la provincia».

Sobre el Servicio de Medicina Nuclear

El Servicio de Medicina Nuclear está dotado con la última tecnología tanto en diagnóstico por imagen como en terapia metabólica. Se trata de una especialidad en la que se emplean radiotrazadores y radiofármacos (formados por un fármaco transportador y un isótopo radioactivo) para el diagnóstico, prevención y tratamiento de múltiples patologías.

Además de la tecnología PET-TAC, el Servicio dispone de una gammacámara de doble cabezal para realizar gammagrafía y estudios gammagráficos.  Durante 2017 se han realizado más de 700 estudios de este tipo, con una estimación anual de casi 2.000 pruebas.   Estos recursos tecnológicos permiten abarcar la práctica totalidad de exploraciones de Medicina Nuclear, permitiendo detectar lesiones tumorales de reducido tamaño que antes eran prácticamente imposibles de identificar.

El servicio de Medicina Nuclear se encuentra ubicado en la planta baja del edificio, sobre una superficie aproximada de 800 metros cuadrados. El área se encuentra reglada por un estricto control que regula la emisión de radiación.

El Hospital del Vinalopó incorpora un tratamiento para el cáncer de hígado único en la provincia.

Realizando un diagnóstico en el Hospital del Vinalopó

Los servicios de Diagnóstico por Imagen y Medicina Nuclear del Hospital Universitario del Vinalopó han incorporado recientemente la Radioembolización, un tratamiento novedoso para los tumores hepáticos no operables, tanto primarios como secundarios.

Para realizar este tratamiento se requiere de equipamiento complejo, con tecnología de última generación en Medicina Nuclear y Radiología Vascular. El Hospital del Vinalopó, primer centro de la provincia de Alicante que lleva a cabo esta práctica, cuenta con un equipo multidisciplinar integrado que se reúne semanalmente para evaluar a los pacientes oncológicos. Este equipo trabaja de forma coordinada para llevar a cabo la intervención y de esta forma han tratado con éxito varios pacientes con tumores hepáticos de diferente etiología.

Este tratamiento está indicado en el hepatocarcinoma, metástasis hepáticas de cáncer de colon, de mama y de tumores neuroendocrinos, entre otros. Cada paciente debe ser evaluado individualmente por un comité multidisciplinar para poder ofrecer la mejor opción terapéutica en cada caso particular.

El objetivo de este tratamiento es frenar el crecimiento de la enfermedad y mejorar o mantener la calidad de vida, lo que se consigue en la mayoría de las veces. Además, al reducir el tamaño del tumor, en algunos casos, permite extirpar el o los tumores mediante cirugía.

“Los resultados dependen fundamentalmente del estado general que presenta el paciente y del tipo de tumor. En general se puede afirmar que en pacientes con hepatocarcinoma se espera una respuesta en el 80% de los casos. También se ha visto que el 30% de los pacientes tratados mediante radioembolización se convierten en quirúrgicos”. Dra. Moya García, Jefa del Servicio de Diagnóstico por Imagen.

El hígado es asiento frecuente de una gran variedad de tumores, tanto primarios, originados en el hígado, como secundarios o metastásicos, cuyo tumor primario se encuentra a distancia, frecuentemente en el colon pero también en otras regiones. Para los tumores hepáticos el mejor tratamiento y el único potencialmente curativo es la cirugía, pero lamentablemente esta se puede aplicar en un pequeño grupo de pacientes debido a la extensión del tumor o a otras situaciones que contraindican la cirugía.

Para estos pacientes existen otras alternativas terapéuticas que tienen como objetivo convertir en quirúrgicos pacientes que inicialmente no lo eran o aumentar la expectativa y la calidad de vida de estos pacientes. Dentro de estos tratamientos se encuentra la quimioterapia sistémica, la radioterapia externa, la quimioembolización y las terapias de ablación por medios físicos como la radiofrecuencia y el microondas.

El objetivo de esta novedosa técnica es la administración de radiación directamente dentro del tumor, respetando el hígado sano. Esta radiación la emiten unas pequeñas esferas radiactivas de tamaño microscópico que van cargadas de Ytrio-90, el elemento emisor de radiación.

“Las microesferas se inyectan, a través de un catéter, en la arteria hepática que irrigan los tumores para ser arrastrados por el flujo de sangre y alojarse en ellos. Las micropartículas atrapadas en los capilares tumorales comienzan a emitir la radiación que lesiona lentamente los tumores. Se trata de un tratamiento complejo en cuyo diseño participan especialistas de Oncología, Hepatología, Cirugía, Radiología y Medicina Nuclear” Dr. Román Rostagno, Radiólogo Vascular Intervencionista.

Por su parte, el Dr. González Cabezas, responsable de la Unidad de Medicina Nuclear, apunta que “tras la inyección de estas microesferas  se realiza un estudio con PET-TAC con 90-Y y  Gammagrafía de Bremsstrahlung para valorar los resultados inmediatos del procedimiento”.

El Dr. Román Rostagno

Un procedimiento minucioso en dos etapas

La técnica consiste en inyectar las pequeñas esferas cargadas con el isótopo radiactivo en la arteria hepática, desde donde se dirigen preferentemente a la lesión tumoral. Allí quedan alojadas y emiten radiación, dañando a las células tumorales.

El procedimiento se lleva a cabo en dos etapas, en la primera se identifican los vasos que irrigan el tumor y se realiza un simulacro de tratamiento con esferas similares no cargadas con radiación. El objetivo es observar su comportamiento y asegurarse de que no se alojan en otros órganos donde pudieran causar daños. Esta fase sirve también para calcular la dosis de radiación que se utilizará.

Unas semanas después se realiza el tratamiento. Consiste en la inyección de microesferas cargadas con la dosis de radiación calculada, en la arteria previamente identificada. Una vez que estas se alojan en el tejido tumoral, van dañándolo al emitir radiación.

Ambas etapas, el simulacro y el tratamiento, se realizan de forma ambulante o requieren un ingreso de 24 horas. Además, en general, no produce más efectos secundarios que cierto dolor tras el procedimiento y, a veces, algo de cansancio o falta de apetito en las semanas posteriores. Estas reacciones adversas se controlan con medicación.